martes, 4 de noviembre de 2014

Podemos, Izquierdas y Derechas, Arriba y Abajo

Entrevista de Pablo Iglesias al 20 minutos

Y así quedó resuelto el dilema de izquierdas y derechas para Podemos. En una entrevista que deja muchos cabos atados y de la que salimos respirando sosegado.

Podemos es de los de abajo, en una escala de ubicación entre el 0 y el 10, Podemos va del 0 a 8. Y se ha acabado. El viaje a la centralidad era a la centralidad del tablero deportivo, porque el que decide el terreno de juego gana. Todo esto y más se puede leer en esta jugosa entrevista a Pablo. Cuando se sabe zanjar un tema se sabe zanjar.

Sólo me queda recordar lo mucho que me alegró cuando escuché por primera vez a Errejón resolver el tema de izquierdas derechas con el argumento de si somos de algo somos de los de abajo. Me pareció que se le ocurrió en el momento, era Sábado, yo estaba en Rivas Vaciamadrid y reconocí su talento. Ese mismo día escuché a Iglesias y a Monedero naufragar en su deseo de estar en la centralidad. No es el primer destello que le escucho a Errejón. Es bueno.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Garzón sobre un Frente de Izquierdas

Esto hay que leerlo...

Entrevista a Garzón sobre un frente de izquierdas en Naiz


El momento político actual es una foto fija de relativa poca utilidad para obtener el fin último de conseguir una revolución en el escenario político nacional. A veces me encuentro pensando que este primer o segundo puesto en la intención de voto directo a Podemos (encuesta de la Sexta de la semana pasada, CIS por salir, encuesta de metroscopia de ayer en El País) ha llegado muy temprano, con respecto a cuando son las elecciones y tomando en cuenta todo lo que falta para esas elecciones generales. Y es que queda mucho tiempo, con lo que obligadamente queda mucho trabajo para mantener en los niveles altos los porcentajes de votantes a la opción seria de cambio. Pero no hay que centrarse en el trabajo que falta, en realidad, queda todo por delante. Porque gobernar, que es el trabajo deseado, está todo por delante. Y la alegría de saberse opción de gobierno nunca llega lo suficientemente temprano.


Querría citar específicamente estas palabras de A. Garzón:

"Tengo muy claro quién soy, dónde estoy y qué quiero. Si me vota el 3%, trabajaré para que sea el 10%, pero convenciéndoles, no adaptando mi discurso, mi ideología y mis principios. Al margen de que las herramientas de comunicación siempre tienen que adaptarse y mejorarse. Lo que son los principios, nunca. Sí que es cierto que los formatos televisivos condicionan el mensaje y la propia organización."


Son palabras que revelan firmeza de principios, claridad, honestidad. Y es que así tiene que ser. IU ha manifestado abiertamente su deseo de formar un frente de izquierdas para cristalizar el cambio social que se está dando en el país y del que Podemos es un síntoma más. Pero no está claro como se puede establecer ese frente. Y de hecho, con Podemos haciendo un viaje a la centralidad, es posible que ni siquiera se plantee como frente de izquierdas.



En el momento actual, a Podemos le querrían votar antiguos votantes no sólo del Psoe, sino también del PP. Y Podemos no quiere renunciar a este sector. Le daría los votos para luego poder gobernar. Porque no se trata sólo de ser el partido más votado. Se trata de conseguir los votos suficientes como para formar gobierno. Y para ello no es suficiente con los votos de Equo, Anova, IU. Hace falta más. Por lo menos por ahora. Hace falta gente de la que le ha votado a PP y Psoe en las últimas elecciones. 


La coalición post elecciones entre PP y PSOE es más que probable si el escenario postelectoral es el de que gobierne Podemos. Como diría Esperanza Aguirre, sería una alianza entre partidos constitucionalistas (hay que tener cara dura para llamarse constitucionalistas, después de todo lo que han hecho para dejar de lado los derechos de la constitución del 78). Pero, esta alianza, a poco que se sienten a pensar un poco estos dos partidos, no puede ser previa a las elecciones. Y digo mi opinión. Que sucede si, como propone Esperanza Aguirre, PP y Psoe plantean aliarse antes de las elecciones? 

  • Que los votantes del PP votarán más tranquilos al PP. 
  • Que los abstencionistas con simpatías por el PP no sentirán el miedo en el cuerpo que les haga superar la indolencia e ir a votar al PP. 
  • Y que muchos simpatizantes del Psoe, a los que se viene adoctrinando con el teatrillo de dialéctica falsa entre un partido y el otro por años, decidan que son lo suficientemente de izquierdas como para votar por "Pablo Iglesias" antes que votar por un Psoe que luego les va a traicionar aliándose al PP. Y digo esto porque en el juego político, las personas muchas veces nos creemos de forma cuasi ilusa las representaciones en las que las rivalidades son las que se aparentan, aunque luego se vote en conjunto cada vez que surja la oportunidad en el congreso o el senado.  

O sea,  si bien la derecha está suficientemente alejada de la opción de Podemos. La "izquierda" del Psoe podría sentirse más identificada con el "centro" de Podemos que con la "derecha" del PP. Un sector nada desdeñable de personas que antes votarían al Psoe si pensasen que este partido tiene opción de gobernar, no lo harían si pensasen que para gobernar se van a repartir carteras con el PP. Son muchos años de adoctrinamiento en falsas discordancias. Por mucho miedo que dé Podemos, si estos hacen un discurso de centro, se pueden hacer atractivos a la zona más a la izquierda del Psoe. 


Dicho lo cuál quedan dos cosas más que decir. 


  • El contínuo izquierda-derecha, que según el último CIS al que hay acceso hoy con la escala de ubicación presentaría el gradiente IU-Podemos-Psoe-PP, es un contínuo ficticio, en el que hay muchas aristas y posibilidades, es un intento de simplificar situaciones mucho más complejas y no lineales. Con lo que las estrategias partidistas no deberían pasar por rascar votos de histogramas de frecuencias, ni de sectores que se ubiquen en este o aquel partido.



  • Los principios están por encima de cualquier estrategia partidista. Y si se quiere marcar la diferencia en política no hay que salir congraciandose con sectores como los militares, la iglesia o la monarquía, como podría haber hecho Pablo Iglesias en el programa de Salvados que tan bien le quedó. Hay que optar por la pedagogía política, por el repetir las veces que haga falta cuales son los principios que se tienen, por el hacer ver que el miedo al comunismo y a la izquierda es tan infundado como el sentido común permita comprender en una situación en la que una vida digna en la que se cubran los mínimos para un sector de la población que la está pasando realmente mal es prioritario sobre los colores que puedan estar asociados a movimientos en el pasado. Y ser claros y consecuentes con los principios, la ideología, explicar claramente las posiciones, tratar a los ciudadanos como adultos que pueden perfectamente tener su criterio para tomar decisiones, como a mayores de edad, como a gente inteligente que puede ver perfectamente que una opción que se llama de izquierdas plantea soluciones viables que ayudarán a la población. Y que lo que importa es lo que se quiere hacer y no el color de la bandera o el nombre de la asociación, o las siglas, o la escuela. Que el programa es la base de las alianzas para ir hacia un país mejor para sus ciudadanos.
En todo este viaje a la centralidad de Podemos, el que más me ha convencido ha sido Iñigo Errejón, cuando siendo precisado por los entrevistadores sobre si estaban en la izquierda, la derecha, el centro, argumentó, en un inicio, esto de que las izquierdas y derechas son ficción, para luego, cuando fué precisado, decir algo como... si somos algo, no sería o izquierdas o derechas, sería que somos de los de abajo, de los oprimidos por una "casta" (habría preferido que dijese oligarquía) que afecta nuestros derechos y que... Si, puestos a estar en algún lugar de algún eje, prefiero este lugar, me parece más gráfico y certero. Lo cierto es que estemos donde estemos, un frente de personas que comparten un programa en común tiene opción de gobierno. Y eso vale y puede valer, sin que importen las siglas.