miércoles, 6 de enero de 2021

Conocimiento

 

La OMS sostiene que 2020 ha sido el año de la ciencia. Y no puede ser más desafortunado. Un año de la ciencia es un año en el que se invierte en ella, en el que se le da prioridad. Este protagonismo forzado en el que los protocolos usuales se convierten en papel mojado porque vamos a la desesperada no es para nada ideal. Está por verse si la navegación cruzada nos llevará a buen puerto al final. Está por verse que sucede con la vacuna y con todos nosotros.

Es un año en el que se le prestó atención a los científicos, en el que se les dejó hablar. En el que se les llamó para que explicasen que sucedía. Eso sí. No más. Triste protagonismo a las malas. Tan triste como nuestro cansancio por salir a aplaudir a los sanitarios que aún no pueden parar. Nuestros aplausos se fueron, ellos siguen en la trinchera frontal.

¡Y es que tendría que ser tan diferente! La innovación científica y tecnológica es lo que lleva a cualquier sociedad a salir adelante. Todo lo demás está supeditado a que haya algún cambio que se pueda aprovechar, algo que se comprende, que se diseña, que se escurre a la realidad dando nuevas alas a las posibilidades de disfrutar más y mejor del universo tan elusivo en el que vivimos. Mientras no veamos que la ciencia es la prioridad, que la tecnología es el secreto para avanzar, seguiremos en el declive en el que está esta cultura occidental. Mientras la venta de cosas absurdas vaya cada vez a más, con mucho brilli brilli, con videos de youtube llenos de parafernalia diseñada para impactar. Mientras estemos hecho de estética vacua que va en espiral enloquecida para llegar quién sabe a que lugar. O si que se sabe, uno muy contaminado, lleno de desechos, con mucha ropa a la moda, a la última moda, esa que saldrá en 2 estaciones o más. Mientras no tomemos conciencia de la crueldad animal, de la opresión a los que necesitan más apoyo, a las mujeres, a los “diferentes”. Mientras no encontremos el camino que nos lleve a una coexistencia sostenible en comunidad. No este aislacionismo individualista perdido en el que nos hemos metido. Mientras lo que más quieran nuestros jóvenes sea salir en una foto chula en Instagram. Mientras estemos actuando como pollo sin cabeza que sigue y persigue el prestigio y éxito social por el camino de más y más dinero obtenido de cualquier forma, que pueda comprar muchas cosas que no necesitas y que incluso ni debes usar. Mientras todo eso pase, nos alejamos más de la posibilidad real de seguir viviendo en la estructura social que hemos estado montando hasta ahora. Ir en caída descalabrada, alejándonos de nuestra esencia, de lo primordial, no debería ser el callejón sin salida por el que discurrimos, borrachos de consumismo e insensibilidad. ¡Que nos la vamos a cargar!

Yo iré a contracorriente todo lo que pueda, incluso luchando contra mis propias incongruencias por el lavado mental. Y espero que cada vez más personas se sumen a la resistencia, por la lucha a favor de la sociedad actual. En eso estamos. Deseo que llegue de verdad un año de la ciencia. Y que sea pronto.