sábado, 25 de marzo de 2017

El pintor de batallas

Cuando vas con expectativas muy altas... es lo que tiene, que luego cuesta llegar al nivel. Y sin embargo esta es una de las mejores obras de teatro que hemos visto ultimamente. Basada en el libro de Pérez Reverte nuestra experiencia incluye momentos de quedarte impresionado con las imágenes que evocan las palabras y desniveles en el ritmo de la obra que te hacen dar una cabezada. Las interpretaciones de Jordi Rebellón y Alberto Jiménez impecables, llenas de matices y de frescura. Lo que es muy bueno para poder transmitir la sordidez y dolorosa impiedad del tema que se trataba. Lo horrendo de la naturaleza humana. La visión de un pintor que había sido fotógrafo de guerra y que había aprendido a fotografiarlo todo, hasta lo más sagrado. Con el contraste de quién alguna vez fué fotografiado.

Es posible estar tomando fotos en una zona de guerra y no terminar muerto por dentro? A esa pregunta intentan dar respuesta, o si no, al menos plantearlo y explorarlo. La obra brinda la oportunidad de exponer una serie de anécdotas y situaciones que en algún momento desearías no estar escuchando. Pero eso no hace que desaparezcan. Simplemente que las ignores aunque hayan sido ciertas. Hay que estar dispuesto a recibir esto cuando decides ir de espectador.

En cualquier caso, hubo más de 10 momentos en los que hubiera deseado aprender de memoria la frase que el actor había soltado. Muchas de ellas eran píldoras que darían para largas conversaciones. Definitivamente una obra de teatro recomendable.

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