La OMS sostiene que 2020 ha sido
el año de la ciencia. Y no puede ser más desafortunado. Un año de la ciencia es
un año en el que se invierte en ella, en el que se le da prioridad. Este
protagonismo forzado en el que los protocolos usuales se convierten en papel
mojado porque vamos a la desesperada no es para nada ideal. Está por verse si
la navegación cruzada nos llevará a buen puerto al final. Está por verse que
sucede con la vacuna y con todos nosotros.
Es un año en el que se le prestó
atención a los científicos, en el que se les dejó hablar. En el que se les
llamó para que explicasen que sucedía. Eso sí. No más. Triste protagonismo a
las malas. Tan triste como nuestro cansancio por salir a aplaudir a los
sanitarios que aún no pueden parar. Nuestros aplausos se fueron, ellos siguen
en la trinchera frontal.
¡Y es que tendría que ser tan
diferente! La innovación científica y tecnológica es lo que lleva a cualquier
sociedad a salir adelante. Todo lo demás está supeditado a que haya algún
cambio que se pueda aprovechar, algo que se comprende, que se diseña, que se
escurre a la realidad dando nuevas alas a las posibilidades de disfrutar más y
mejor del universo tan elusivo en el que vivimos. Mientras no veamos que la
ciencia es la prioridad, que la tecnología es el secreto para avanzar,
seguiremos en el declive en el que está esta cultura occidental. Mientras la
venta de cosas absurdas vaya cada vez a más, con mucho brilli brilli, con videos
de youtube llenos de parafernalia diseñada para impactar. Mientras estemos
hecho de estética vacua que va en espiral enloquecida para llegar quién sabe a
que lugar. O si que se sabe, uno muy contaminado, lleno de desechos, con mucha
ropa a la moda, a la última moda, esa que saldrá en 2 estaciones o más. Mientras
no tomemos conciencia de la crueldad animal, de la opresión a los que necesitan
más apoyo, a las mujeres, a los “diferentes”. Mientras no encontremos el camino
que nos lleve a una coexistencia sostenible en comunidad. No este aislacionismo
individualista perdido en el que nos hemos metido. Mientras lo que más quieran
nuestros jóvenes sea salir en una foto chula en Instagram. Mientras estemos
actuando como pollo sin cabeza que sigue y persigue el prestigio y éxito social
por el camino de más y más dinero obtenido de cualquier forma, que pueda
comprar muchas cosas que no necesitas y que incluso ni debes usar. Mientras
todo eso pase, nos alejamos más de la posibilidad real de seguir viviendo en la
estructura social que hemos estado montando hasta ahora. Ir en caída descalabrada,
alejándonos de nuestra esencia, de lo primordial, no debería ser el callejón
sin salida por el que discurrimos, borrachos de consumismo e insensibilidad. ¡Que
nos la vamos a cargar!
Yo iré a contracorriente todo lo
que pueda, incluso luchando contra mis propias incongruencias por el lavado
mental. Y espero que cada vez más personas se sumen a la resistencia, por la
lucha a favor de la sociedad actual. En eso estamos. Deseo que llegue de verdad
un año de la ciencia. Y que sea pronto.
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