lunes, 20 de octubre de 2014

Las incoherencias de Pablo

Partimos de que Pablo Iglesias se somete a la democracia dentro de su naciente partido, y por ello, si la opción que su grupo defiende no sale victoriosa, el se hará a un lado y dejará paso a otros para liderar Podemos. Cuando explica que lo lógico es que prevalezca una opción entre las opciones que existen y que los lideres que salgan adelante con el modelo ganador sean aquellos que lo hayan ideado y defendido convence. Y convence dejando además la sensación de obviedad.

Pero hay que ir un paso más allá. Ahora mismo aún no se puede votar ninguna de las opciones. Ahora mismo lo que defienden Echenique y Teresa Rodríguez y otros vale tanto como lo que defiende el equipo de Iglesias. A saber, un triunvirato, 2 años de directiva y sorteo para elección del 20% de  los órganos de dirección. O, un lider único con 5 apoyos en portavocía, luego 3 años y elección por sistemas de listas abiertas y más convencionales, sin sorteos. Y sin embargo, dado lo que ha dicho Pablo Iglesias que hará si sale ganadora la otra opción, que es hacerse a un lado y no participar en el triunvirato, se cae por los suelos su parapeto explicativo de la democracia por encima de todo.

Si realmente fuese la democracia por encima de todo, primero se sometía a votación el sistema de organización de Podemos. Y luego, en listas abiertas, se sometía a votación los líderes que lleven a cabo lo que se encomienda a los órganos directivos. A Iglesias esto se le hace evidente cuando le preguntan que pasará con sus contrincantes si la opción ganadora es la que el defiende. El ve claro que ellos pueden integrarse en su posible directiva y no ve ningún problema en trabajar con ellos. Ah, pero la contraparte, que es que Iglesias se integre en el equipo de los otros, tal y como ellos mismos han pedido, ah, eso ya no.

Ese es el Pablo Iglesias que cuando veo se me revela como suficientemente egocéntrico como para ser su tan temida opcíón de macho alfa. Lo que el niega ser con las palabras y luego impone con los hechos. Porque no se puede mandar a callar justo después de decir, no soy un macho alfa... Vamos a ver Pablo, si no lo eres, bien que lo pareces. Y, no tienes por qué negarlo, no es nada para avergonzarse, los machos alfa son necesarios, son los líderes, son los que nos defienden, nos guian y toman las decisiones. El bienestar del grupo depende de la buena ejecución del macho alfa. Tiene un costo alto ser macho alfa. Pero tu pareces estar dispuesto a pagarlo. Y yo estoy dispuesta a comprarte como tal. Temo tu autoritarismo, tu uso de la retórica para defender las posturas que tomas desde las emociones más que desde la razón. Pero eres la mejor opción de macho alfa que tenemos pendiente por ahora. Algún día nos llegará la opción de un liderazgo más centrado en la razón. Ahora estamos demasiado presa de la indignación, la zozobra y la ignominia como para tomar decisiones sesudas.

Por favor, Pablo, intenta comprender y aceptar tus emociones, quién eres y que rol estás por asumir. Y trata de ser más sensato y menos visceral al tomar las decisiones. Te necesitamos a plena capacidad.

El no soy un macho alfa y el mandar callar




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